Te invito a acompañarme,compartiré mis experiencias como Madre,Empresaria, Psicóloga y Sobreviviente de LUPUS. No dudes en compartir si te ha parecido interesante, o si crees que esta historia de vida puede ayudar a alguien mas. BIENVENID@S"

jueves, 8 de mayo de 2014

DIA 25 - UTOPÍA



“La utopía de un mundo solidario y sin injusticias no es una quimera, sino la reserva de esperanza que nos permite contener el desánimo y pensar en la posibilidad de un mundo diferente. Un futuro sin utopías será un futuro áspero y violento.”
 
“No podemos limitarnos a esperar que las cosas se resuelvan por sí solas. Debemos tener esperanza, pero sin olvidar que la esperanza sólo adquiere sentido cuando está asociada a una participación activa en la historia. La esperanza no es una expectativa sostenida por el deseo de cambio, sino una determinación que desafía a los hechos, alentada por la convicción de que nada es irreversible.” RAFAEL NARBONA

Hoy llegando del trabajo, después de cuestionarme una vez más si el instituto debía o no continuar, leía la noticia de las niñas secuestradas en Nigeria, una noticia que ha conmocionado al mundo, por un corto tiempo una vez más, y digo que un corto tiempo por que pareciera que ninguna conmoción es suficiente para hacer que las cosas cambien y terminen por mejorar.

Encontré un artículo que habla sobre quienes son las niñas secuestradas y es impresionante, en ese lugar las mujeres no tienen acceso a la educación, y en esa escuela asisten exclusivamente mujeres, es al parecer el único lugar de ese país en donde las personas piensan que las mujeres y los hombres deben tener los mismos derechos de acceso a la educación. El personaje que asume la responsabilidad  por el secuestro justifica su acción por que él cree firmemente que las mujeres debieran permanecer en casa y que la educación occidental es peligrosa y no debiera de existir.

Muchas cosas pasaban por mi cabeza una vez más, y le decía a José mi pepe grillo, que uno de los motivos por los que yo creé el InstitutoHypatia era por que definitivamente creo en la utopía, creo en la utopía de un mundo mejor, de condiciones mejores y de la posibilidad de construir tus sueños si así lo deseas.  Fue duro toparme a golpes con la realidad estos 5 años que lleva funcionando Hypatia, pero no sé que es peor, le decía a mi hermanita que no podemos sembrar una semilla entre la mierda y pretender que germine y peor aun que florezca; así me sentía trabajando en la institución gubernamental, y por eso decidí crear algo fuera, que pudiera nacer y crecer en tierra fértil, pero no contaba con algo que se me reveló en estos 5 años: que el sistema es nuestro reflejo, que tal vez lo peor de nosotros mismos se concentra en esos lugares del gobierno, pero al final está en todas partes, la indiferencia, la apatía, la corrupción, el desánimo, el materialismo, todo, todo eso, está en todas partes, y somos nosotros como sociedad, como comunidad, como personas los que llevamos todo ello muy dentro, en cada uno. 

Cuantas causas nobles empiezan con tanta ilusión, con todas las buenas intenciones, que al final no son suficientes, y no son suficientes porque con el tiempo te sientes invisible, veo en el facebook constantemente gente, organizaciones pidiendo ayuda, y pensaba que es curioso pedir ayuda para hacer buenas acciones, y que Liverpool, y las grandes cadenas ni siquiera tuvieran que esforzarse para hacer que la gente llegue a dejarles su dinero bajo la frase de que “Liverpool forma parte de tu vida”, cuando la vida es mucho, mucho más….

Me siento con una enorme responsabilidad personal y social si cierro Hypatia, José me decía que mi conciencia no me dejaría tranquila, por que al final es un pequeño oasis en el desierto, y que asumir que esa es mi misión en la vida en lo personal me ha sido difícil de sobrellevar, por que también lucho por la necesidad de sobrevivir, como lo hacen todos, pero cuando llega una nueva familia al consultorio con las consecuencias de invertir la escala de prioridades, llego a casa y le digo a José una vez mas: “no estamos mal José, estamos bien". 
Ayer justo le decía al papá de una niña que llegó, un empresario al que económicamente le va muy bien, que nos han vendido la idea de que existe la posibilidad de un equilibrio para lograr ambas cosas, el poder, el bienestar económico y la felicidad, la tranquilidad y la paz espiritual, y le comentaba que en mi experiencia podía decirle que yo estaba concluyendo que eso no era posible, pero que podíamos seguir intentándolo hasta que la vida nos demuestre que es lo más conveniente y cuál es la realidad.

Yo sigo creyendo en la Utopía y sigo creyendo por que esa intuición, ese deseo, nació conmigo, y vi a mis padres creer en y vivir con ello, y veo en la mirada de mis hijos todos los días su inocencia, su deseo de una vida, de un mundo mejor, y no los estoy creciendo en un mundo irreal como creen muchos, por que es ese justo el mundo real, que nos empeñamos en desaparecer y en no dejar florecer.
Pareciera que cada vez que alguien insiste en luchar por la verdad, por la justicia, o por intentar ser mejor como estas niñas de Nigeria, alguien viniera a ponerle un pie encima para que no lo llevara a cabo., hay miles de historias a diario que lo demuestran, lo que a mí me ha tocado no es ni la milésima parte de lo que muchos otros luchando a diario viven, ni siquiera pudiera compararme con ellos, sería demasiada pretensión.  Pero en esta pequeña circunstancia que me ha tocado vivir, creo firmemente que debo continuar, y que es muy probable que este sea justamente el camino que me corresponde, porque una vez abierta la conciencia, hay algo más profundo que no te permite callarla, y por eso la fragilidad a la que nos vemos expuestos, por qué ser sensible al dolor, al sufrimiento, tiene un precio, y la indiferencia de la que nos han dotado es una forma muy cómoda de evitar esta fragilidad.

¿Qué les estamos haciendo a nuestros niños? Le preguntaba a José ayer, y un niño más que llega al consultorio con unos padres anestesiados con esta indiferencia que prevalece en el mundo, me remite a concluir que debo continuar., por ese peque que llegó, por esas niñas de Nigeria que aun creían en la educación, que pensaban que siendo médicas, periodistas, escritoras, podrían cambiar al mundo.
Si, creo en las Utopías, y de alguna manera Hypatia pretendía serlo, y tal vez continúe siéndolo, por mi, por mis hijos, por todos esos niños y familias que tal vez no han sido la mayoría de los campechanos, pero que han pasado por ahí y que han logrado llevarse esa esencia por la que fue fundada.

Alguien me dijo hace poco que pretender lograr algo económicamente con el blog era una Utopía, por que la gente no da nada, y menos en México, la realidad es que el internet, mi proyecto, y todos los que pudieran venir en el futuro, ni siquiera son pensando solo en la población de mi país, sino en la del mundo entero, y si hay algo que me ha ayudado a levantarme todos los días a continuar y a desvelarme por teclear estas letras, es que a diario encuentro a un cómplice mas, a alguien que como yo sueña y cree en estas utopías, y que lucha a brazo partido como yo, y eso me da esperanza, me hace sentir que voy justo en el camino correcto.

Hoy tengo una esperanza renovada, pero además tengo más clara mi función en la vida, renunciar a este proyecto en el que tanto he creído sería reconocer que las utopías son solo eso, sueños que no existen, imposibles de lograr, y sería la victoria para el mundo actual, en Campeche en el lugar donde vivo, se siguen inaugurando casinos, y tal vez plazas comerciales en donde la gente en un deseo desesperado por sentirse mejor y feliz consume cosas materiales que al final solo son eso, cosas materiales.  A un costado de mi instituto hay un expendio de cerveza, y siempre bromeamos José y yo que si así como desfilara la gente al expendio, lo hiciera la gente al instituto otra sería nuestra historia.

Tecleo en estos momentos y la pronfundidad de mis emociones intenta impregnarse en mis letras, traspasar la pantalla, y llegar al infinito, y mientras escucho la canción de Mercedes Sosa, escribí en mi facebook que hoy mas que nunca solo le pido a Dios, una vez mas, que el dolor no me sea indiferente.
Hoy decidí firmemente que continuaré, tecleando estas letras a diario por un año como me lo propuse y luchando por mi instituto, por que el día que lo inauguré escribí unas palabras que decían: “Hypatia”… es el reflejode nuestras vidas….es símbolo de lucha, y esfuerzo…pretende ser el mensaje deque luchar por un sueño…bien vale la pena…” y lo haré por mí, y por todas esas personas que conozco a diario por medio de esta red que luchan por un sueño, por una causa, y que siguen creyendo firmemente que las utopías son necesarias… y como dice textualmente mi queridísimo Rafael Narbona, a quien admiro profundamente: “Si las víctimas de esta nueva fase del capitalismo, no perciben esperanza, si no atisban la posibilidad de un cambio, capaz de implantar unas condiciones de vida más humanas, si no albergan la ilusión de un mañana ético para los que han sido reducidos a la humillación y el desamparo, la violencia ya no será una opción política, sino un vendaval incontrolable. Si queremos un futuro en paz, será mejor que resucitemos las utopías, pues ningún ser humano que conserve su dignidad se resigna a mirar hacia adelante y descubrir tan sólo miseria, abusos, guerras, explotación, desigualdades y un hiriente desprecio hacia el sufrimiento de los más débiles.”


Hasta mañana….












Aquí les dejo el link de la noticia de las Niñas de Nigeria: QUIENES SON LAS CIENTOS DE JOVENES SECUESTRADAS EN NIGERIA?

Igual les comparto el artículo de Rafael Narbona: POR QUE SON NECESARIAS LAS UTOPÍAS

Y este video de una canción muy bella de Joan Manuel Serrat UTOPÍA:





3 comentarios:

sandygallia dijo...

¡Felicidades por darle balance al mundo! =)

Eli Galvan dijo...

Exactamente mariluz esos d nigeria viven cosas horribless!!!! Yo le dan gracias a dios q con una enfermedad cronica me tiene d pie luchando dia a dia , y logrando mis proyectos d vida!!!

Javi dijo...

El mundo necesita personas como tú, como vosotros. Todos los niños del mundo merecen que creamos en la utopía, por favor no te rindas. Muchas gracias por compartirlo con nosotros