Te invito a acompañarme,compartiré mis experiencias como Madre,Empresaria, Psicóloga y Sobreviviente de LUPUS. No dudes en compartir si te ha parecido interesante, o si crees que esta historia de vida puede ayudar a alguien mas. BIENVENID@S"

domingo, 18 de mayo de 2014

DIA 35 - DUELOS



"Qué alegría, vivir sintiéndose vivido. Rendirse a la gran certidumbre, oscuramente, de que otro ser, fuera de mí, muy lejos, me está viviendo. Que hay otro ser por el que miro el mundo porque me está queriendo con sus ojos. Que hay otra voz con la que digo cosas no sospechadas por mi gran silencio; y es que también me quiere con su voz.
Y todo enajenado podrá el cuerpo descansar quieto, muerto ya. Morirse en la alta confianza de que este vivir mío no era sólo mi vivir: era el nuestro. Y que me vive otro ser por detrás de la no muerte."
(La voz a ti debida - Pedro Salinas)

Las pérdidas en la vida siempre son muchas, mas de las que imaginamos, o de las que podemos ser conscientes, pensamos que incluyen exclusivamente la muerte, pero no es así, en el paso por la vida vamos perdiendo cosas, circunstancias, y personas que al final no siempre son fáciles de superar.  Para algunos nuestras pérdidas pueden parecer tonterías pero la realidad es que desde la experiencia personal, solo nosotros sabemos lo que algo, o alguien puede significar para nosotros y lo que representa en nuestra existencia.

Mis pérdidas van desde las cosas más pequeñas hasta las que pudieran parecer las más duras y difíciles., desde mi mascota cuando era niña que fue un pollito al que enterré en el patio de la casa, mi casa en la ciudad de Mérida que no pude seguir pagando, o mi recámara en casa de mis padres cuando me fui a la universidad, hasta un embarazo que no llegó a término antes de embarazarme de Sofía, mi divorcio, la muerte de mi compañera Dalí, mi pastor Alemán, la muerte de Sisi mi French, la muerte de Jovi mi gatito robocop, la muerte de Cinthia mi Jefa de Avanzada en los Scouts, la muerte de mi abuelo, la de mi tío Julio que marcó mi vida, la de mis amigas Lúpicas luchadoras incansables, hasta la pérdida de mi salud, y de ahí la de un ser que definitivamente me ha impactado y por el que todavía llevo el proceso del dolor que no se va sino que se transforma, la muerte de mi padre.

Antes de fallecer, muchas cosas pasaban en esos días, yo me encontraba en el proceso de conseguir la anulación de mi matrimonio por la Iglesia para casarme con José, y ya queríamos hacerlo aun sin haberlo conseguido, pero recuerdo que cuando hablé con mi padre justo un día antes de morir se lo comenté y me dijo que me esperara, que no fuera tan impaciente, y le prometí que así lo haría, recuerdo que me preguntó cuándo vendría José a verme porque él estaba viviendo en Mérida estudiando la maestría y le comenté que esa misma noche llegaría y noté que en su mirada se reflejó muchísima tranquilidad.  Esa noche José y yo salimos a dar un paseo por el malecón y platicando le comenté que las pérdidas eran para mi muy difíciles de superar y que si alguien muy importante en mi vida falleciera no sería nada sencillo para mí.  Al día siguiente murió mi padre.

Un 14 de Septiembre, el tiempo se detuvo para mí, y es curioso porque justo el día 11 de Septiembre el tiempo se detuvo para casi todo el mundo por el atentado de las torres gemelas, pero para mí en lo personal eso no significó nada al compararlo con la muerte del ser al que mas quise en la vida. 
Cuando recuerdo el día del atentado, pienso que entiendo un poco porque soy tan frágil y sensible, mi padre convaleciente de su cirugía de corazón lloraba frente a la televisión intentando entender qué estaba pasando en el mundo, conmovido por el dolor de la humanidad.  
Y sí, creo que es así que soy.  Y es interesante porque tal vez nadie pudiera imaginar que ese atentado de alguna manera causara tanto dolor a una persona en algún lugar recóndito del mundo llamado Campeche, al grado de provocar no solo sus lágrimas, sino muy probablemente un infarto tres días después, como el detonante de todo lo que emocionalmente tal vez estaba sufriendo y de lo que nunca pude saber que pensaba o que sentía, tan solo podía intuirlo débilmente.

Tal vez por eso escribo este Diario, quiero que Sofía y Rafael puedan de alguna manera intentar por medio de mis letras entender y saber un poco todo lo que pasó su madre y que en algo esto pudiera ayudarles para ser más fuertes, y más sabios para vivir en el mundo, al que yo a veces siento que no estoy preparada para enfrentar.

De ahí muchas cosas pasaron, todo se conmocionó, yo había regresado a vivir a Campeche justo por los problemas de salud de mi padre, y no me hallaba viviendo en casa otra vez, ya que ahí ha vivido mi hermana la más grande con sus hijos y su esposo desde que se casó y ahí vivía todavía mi hermanita, después de casi 10 años de haberme ido, no era sencillo, recuerdo que no tenía un lugar para estar, ni tampoco en donde poner mis cosas, mi padre me regala un ropero que tuve por algún tiempo conmigo, y del que logré desprenderme hace mucho, y dormía en una cama que se encontraba en el cuarto de mi madre, pero que generalmente ella ocupaba para asentar cosas o tener ropa doblada y recuerdo llegar por las noches cansada de trabajar corriendo todo para hacer un espacio y dormir en un lugar muy pequeño que me quedaba para descansar.

Está por demás decir que estuve ahí solo por mi padre, en varias ocasiones me puse a buscar casa, yo estaba acostumbrada a vivir sola, pero le veía en sus ojitos la tristeza de que yo me fuera, y entonces dejaba de hacerlo y seguía intentando vivir mi vida.  El reclamo muchas veces de mis hermanas de que yo no me involucraba en la casa y que prácticamente era una inquilina eran reclamos para mi muy duros, por que la realidad es que así me sentí siempre, desde que me fuí, y después de 10 años de ser autosuficiente no solo económica sino emocionalmente, era para mí todo un impacto estar ahí con ellos otra vez.  Eso sin contar que no tenían ni idea de todo lo que yo había vivido y de lo que seguía viviendo, mi noviazgo con José no fue sencillo, sus padres no lo aceptaban, y ser divorciada en este lugar tan pequeño, en ese tiempo no era muy bien visto, José y yo nos veíamos a escondidas, sus padres ya le habían retirado todo el apoyo viviendo en Mérida por nuestra relación y salir a la calle sabiendo que todos hablan, murmuran y cuentan tu historia a su conveniencia no es tan sencillo.

Una de las cosas que hice cuando regresé a pesar de ya tener un trabajo seguro fue buscarme otros empleos, para completar mi sueldo, estaba pagando mi casa de Mérida, y tenía que mantenerme, así que lleve mis papeles a muchos lugares, y a parte de trabajar en la Clínica de rehabilitación para niños y adolescentes, obtuve trabajo como maestra en una preparatoria y también fui coordinadora del departamento de atención a padres del Instituto Mendoza, recuerdo la desesperación de mi padre por querer ayudarme a conseguir trabajo, pero en esos días ya nadie lo ayudaba ni le prestaba atención, todas las influencias y el poder que algún día llegó a tener por la columna que escribía y que tuvo que dejar por sus problemas de salud, desaparecieron de la noche a la mañana, y eso sin contar la falta de apoyo que tuvo después de haber dado todo al Diario Tribuna para el que trabajó mas de 20 años y que lo pensionó con una cantidad de 1,000 pesos al mes, porque eso era lo que le correspondía por ley.  
No olvido su rostro cuando llegué feliz a decirle que ya había encontrado otros dos empleos, la tristeza y la decepción en ese momento de no haber podido hacer algo por mí, ahora que soy madre lo entiendo, lo entiendo muy bien.

A veces pienso que la vida es muy irónica, a tanta gente que ayudó a obtener empleos y puestos importantes y ahora estamos a la deriva luchando solos en la adversidad.

Y es que si me siento sola, al menos desprotegida,
se que puedo hacer las cosas, pero me agoto y encima se me complica con esta enfermedad, recuerdo un día de cansancio y frustación haber renegado por la muerte de mi padre, le decía a José que era increíble que gente tal mala aun siguiera viva y que mi padre que era un hombre excelente, estuviera muerto, pero su muerte me duele por que realmente lo necesito, su compañía, su protección, aunque yo al final pudiera demostrarle que podía sola, su apoyo moral,  era para mí tan importante.

Antes de morir, y de yo vivir aquí en Campeche, se fue conmigo una semana a pasar unas vacaciones a Mérida, fueron los mejores días de mi vida, vió como vivía, lo autosuficiente que era y lo bien que tenía resuelto todo, creo ahora que lo pienso que otro de mis grandes duelos fue dejar la vida que tenía ahí, me encantaba, tenía mi espacio, mis amigos, mi lugar.  Pero lo vi sentirse orgulloso y sobre todo feliz, ya que después del divorcio y de todo lo doloroso que pasé creo que su principal preocupación era que yo pudiera superar tanto dolor y sí lo había yo logrado.

Murió mi padre un Septiembre, José y yo nos casamos en Junio, creo que a los duelos hay que darles su momento, su espacio y su tiempo, a algunos de mis duelos yo no les he dado su lugar, intente continuar mi vida y cuando nos casamos, me di cuenta que ahora si estábamos solos y que solo nos teníamos a nosotros.  Mi familia política a la expectativa de nuestra relación, con su falta de aceptación y entre que si iban o no a la boda por que no estaban de acuerdo, nosotros solos consiguiendo dinero, armando todo y arreglando todo solos, José intentando conseguir trabajo, y ahora que lo veo en retrospectiva es  así que hemos funcionado los dos, en todo lo que hemos hecho, cuando nacen nuestros hijos, cuando puse el instituto, José es mi eterno acompañante, los dos solos resolviendo y enfrentando todo.

Cuando murió mi padre, mi madre hace algo que para muchos fue una locura pero que ahora entiendo tuvo una muy buena razón,  durante un año vistió de luto, dejó de maquillarse y todos los domingos visitaba la tumba de mi padre, al cumplirse el año, guardo el luto y su vida continuó, esa mujer fuerte  y aguerrida que enfrenta todo, se dio su tiempo para llorar y sufrir por la muerte de su eterno compañero, el amor de su vida, y ahora es feliz, dichosa y disfruta de todo en la vida, tal vez mucho mejor que yo.

Creo que mi duelo aun continúa, y que no he podido terminar de superarlo, cada una de mis pérdidas ha dejado una herida, y hay muchas cicatrices que me duelen y que tengo que afrontar, he aprendido que es importante tener un tiempo para llorar, para sentirse muy mal, y después continuar, hay un poema de Pedro Salinas, La Voz a ti Debida, que cuando nos casamos José y yo hice unas tarjetas que repartimos en nuestra misa y que tenían este poema, que me fascina, por que me recuerda a mi padre, y lo que significa para mi el amor…

Es a mi padre a quien debo mi voz, Gracias a el empecé a escribir hace muchos años; inicié plasmando en palabras mis pensamientos (que también fueron sus pensamientos) para convertirlas en emociones EN VOZ ALTA, intentando incansablemente en convertirme en quien realmente debo ser; por destino y por deseo.

Hasta mañana...

LA VOZ A TI DEBIDA
Pedro Salinas
Versos 792 a 830

Qué alegría, vivir sintiéndose vivido.


Rendirse a la gran certidumbre, oscuramente, de que otro ser, fuera de mí, muy lejos, me está viviendo.

Que cuando los espejos, los espías, azogues, almas cortas, aseguran que estoy aquí, yo, inmóvil,

con los ojos cerrados y los labios, negándome al amor de la luz, de la flor y de los nombres,

la verdad trasvisible es que camino sin mis pasos, con otros, allá lejos, y allí estoy besando flores, luces, hablo.

Que hay otro ser por el que miro el mundo porque me está queriendo con sus ojos.

Que hay otra voz con la que digo cosas no sospechadas por mi gran silencio; y es que también me quiere con su voz.

La vida —¡qué transporte ya!—, ignorancia de lo que son mis actos, que ella hace, en que ella vive, doble, suya y mía.

Y cuando ella me hable de un cielo oscuro, de un paisaje blanco, recordaré estrellas que no vi, que ella miraba, y nieve que nevaba allá en su cielo.

Con la extraña delicia de acordarse de haber tocado lo que no toqué sino con esas manos que no alcanzo a coger con las mías, tan distantes.

Y todo enajenado podrá el cuerpo descansar quieto, muerto ya.

Morirse en la alta confianza de que este vivir mío no era sólo mi vivir: era el nuestro.

Y que me vive otro ser por detrás de la no muerte


 
MI PADRE, PROFR. RAFAEL BARRERA ORTEGON


y aquí les comparto un poema de Mario Benedetti, Te quiero, en la voz de Nacha Guevara, que me hace definitivamente sentir que está escrito justo para mi padre, por que eso éramos el y yo Mucho Mas que Dos...


1 comentario:

Eli Galvan dijo...

Mariluz considero q un padre es como angel en la vida xq siempre t esta apoyando!!! W triste lo d tu papa, yo tngo el mio un pokito delicado pero ahi esta conmigo siempreee!!!!